Sunday, April 28, 2002

(Re-Publish) Eastern Europe

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Se terminaron las vacaciones de Semana Santa, regresé a clases y me esperaba la entrega del "MAXI project". Pasé diez días comiendo chatarra, sin nada en el refrigerador, ni latas de reserva en la alacena. Estuvo tenso el asunto, como cualquier época de exámenes finales, pero afortunadamente ya hace un par de días que se entregó el proyecto. Estos días han estado tranquilos, o más bien me los he tomado tranquilos, pues en realidad no estoy del todo aliviado de trabajo. Por el contrario, a penas va empezar lo bueno ya que sólo quedan 3 ó 4 semanas para comenzar exámenes finales y luego arrancarme con la tesis. Como en esta ocasión no debiera dedicar  mucho tiempo a la página, sólo escribiré un poco y pegaré algunos fragmentos de correos donde platico cómo estuvo mi viaje. Empezaré pues por listar el recorrido:

Martes 26 de Marzo Sheffield-Londres-Praga
Miércoles 27 de Marzo Praga
Jueves 28 de Marzo Praga-Litomerice-Praga
Viernes 29 de Marzo Praga-Breclav-Kuty-Viena
Sábado 30 de Marzo Viena
Domingo 31 de Marzo Viena-Budapest
Lunes 1 de Abril Budapest-Esztergom-Szentendre-Budapest
Martes 2 de Abril Budapest
Miércoles 3 de Abril Budapest
Jueves 4 de Abril Belgrado
Viernes 5 de Abril Zagreb
Sábado 6 de Abril Split-Dubrovnik
Domingo 7 de Abril Dubrovnik
Lunes 8 de Abril Dubrovnik-Split
Martes 9 de Abril Ancona-Boloña-Florencia
Miércoles 10 de Abril Florencia
Jueves 11 de Abril Florencia-Venecia
Viernes 12 de Abril Venecia
Sábado 13 de Abril Brno-Praga
Domingo 14 de Abril Praga
Lunes 15 de Abril Praga-Londres-Sheffield

 
Fecha: 03/04/02
A: Papá
"Pues sí empezamos el viaje por Praga, donde estuvimos un par de días. Luego, fuimos a un pueblillo al norte (Litomerice) y al campo de concentración donde tú fuiste, pero Mamá, Cris no te acompañamos (Terezin). Acabamos la República Checa y tomamos el tren a Hungría, pero como cruzábamos por Eslovaquia y no teníamos visa, nos sacaron del tren, nos metieron al bote (unos 15 minutos) y nos deportaron de regreso a un pueblucho al sur de la Rep Checa.

No era una cárcel, cárcel. Mas bien parecía oficina, pero éramos los únicos en ese cuarto y las ventanas tenían barrotes. Así que tuvimos que viajar a Viena donde pasamos un par de días para después seguirnos a Hungría.

Ahora estamos en Budapest, pero también ya fuimos a un par de pueblitos no muy lejos de aquí. Budapest vale mucho la pena y ya hoy por la noche nos iremos a Belgrado donde no creo pasar mucho tiempo. La idea era ir a Polonia, pero como no podemos pasar por Eslovaquia ni tampoco por Ucrania (por falta de visa), nos tendremos que ir a Yugoslavia, Croacia y de ahí quizás un ferry a Italia para subir de nuevo a Austria y regresar a Praga de donde volamos de nuevo a Londres."



Después de Praga, que por cierto sigue siendo una de las ciudades que más me gustan, viajamos a Budapest pasando por Viena.

Hace tres años que visité Praga por primera vez, regresé con la impresión de que ahí vivían las mujeres más guapas del mundo, pero estaba equivocado pues en realidad viven en Hungría. En general la mayoría de las chavas son muy bien parecidas, pero nos encontramos con varias güeras de piel bronceada me parecieron especialmente atractivas.

Antes de seguir, hay que decir que en cuanto a eso de las estancias, para ninguno de los lugares que visitamos teníamos algo reservado. El resultado fue dormir 4 noches en tren, una noche en ferry, 3 noches en hotel 3 estrellas, otra noche en un campamento en el que casi morimos de hipotermia, 3 noches en hostal y el resto en experiencias casi religiosas. Resulta que estas otras noches, nos quedamos en casas de personas que llegan a la estación de tren y te ofrecen quedarte en algún cuarto de su departamento. Lo hicimos así en Praga, Dubrovnik y Florencia. Resulta más barato, pero se tiene uno que echar el volado de ver cómo te toca el lugar. En Praga nos tocó muy bien, pero la primera noche en Dubrovnik fuimos a caer en casa de una neurótica-horrorosa vieja que se enfureció cuando insistentemente le pedí agua caliente para bañarme después de 4 días que no lo había hecho. La segunda noche en Dubrovnik la pasamos en casa de la familia Gugic (un tipo de familia Adams croata) y en Florencia caímos en una especie de comuna hippie. Más adelante platico.

El chiste es que tan pronto llegamos a Budapest, fuimos encandilados por las primera guapura húngara que nos ofrecía un lugar dónde quedarnos. Después de ayudarnos con un problemilla de los boletos del tren, nos ofreció una tarifa de descuento en un hotel 3 estrellas en el mero centro de Budapest. Engatuzados por nuestra primera representante de belleza magyar tomamos un papel con la dirección del hotel, el nombre y la firma de la radiante agente turístico.

Del problema este de los boletos que nos ayudó a resolver la mocetona al servirnos de intérprete, ahí les va. Como ya dije, nos habían bajado del tren en Kuty al tratar de pasar por Eslovaquia y así llegamos hasta Viena. Luego de Viena intentamos usar el mismo boleto de tren para viajar a Budapest pues nos habían dicho que sólo habría que pagar la diferencia de kilómetros Praga-Viena-Budapest en comparación al trayecto Praga-Budapest que habíamos pagado originalmente. Pero resultó que nuestro boleto y los argumentos en inglés, español, francés y mímica no fueron suficientes y tuvimos que pagar un nuevo boleto cuando la mona que revisaba los boletos nos decía que nuestro boleto no era bueno.


En fin, pagamos el boleto, llegamos a Budapest y ocurrió lo que mencionaba: una turba de personas que te ofrecen hospedaje. Nos convenció una de estas personas y así seguimos a una señora a que nos mostrara su departamento. Tomamos el metro, caminamos, llegamos al lugar y aunque estaba bonito, se nos tuvo que romper el corazón al decirle que mejor no aceptábamos su oferta pues el hotel estaba mejor localizado y al fin y al cabo costaría casi lo mismo. Así que regresamos al hotel (las tres únicas noches de hotel en todo el viaje) ofertado por la chava del tren. Después tomamos el tren nocturno a Belgrado y de ahí otro tren nocturno a Zagreb.

 
 

Fecha: 04/04/02
A: Jessica
"We spent last night sleeping (sort of) in the train Budapest-Belgrade for around 7 hours. It wasn't comfortable at all and when I finally managed to fall asleep some guy came into the cabin asking for the passports. He saw them, said something in Serbian, and finally with signs asked someone of us to get down the train with him. I got down, Luis stayed with our stuff and I started to think about visiting prison for the second time in my life.

It was around 3 in the morning and the weather was really cold. The policeman, the train conductors and the passengers that I met (except for a nice lady that helped us) didn't speak English. We got into the station, the guy got behind the counter and after checking some list, he exclaimed "Mexico!" and gave me back our passports. We were on the list!"


 
Fecha: 07/04/02
A: Papá
"Pues Croacia ha resultado una muy agradable sorpresa. Zagreb esté bien, pero Split y Dubrovnik me encantaron. Ahora cruzaremos a Italia. Ya contaré luego como nos fue.


Lo que vimos de Croacia en comparación a Belgrado es un mundo de diferencia. Belgrado está sucio, feo y aún con algunos edificios llenos de agujeritos y agujerotes. En Croacia, no encontramos nada de eso. También debo decir que en general en ambos lugares la gente en la calle nos trató bien y de las pocas conversaciones que entablamos, serbios y croatas me parecieron personas sencillas y cordiales. En cuanto a eso de las conversaciones que tuvimos, en ambos países fue cosa común que al decir éramos mexicanos nos relacionaran de inmediato con las populares telenovelas mexicanas con que los pueblos eslavos siguen sufriendo bombardeados (aunque en este caso se trate de un bombardeo psicológico). Me apenó el no poder responder los interrogatorios respecto a "Esmeralda" y no poder opinar con respecto al último trabajo de Thalia. En general, con quienes platicamos no quisieron comentar mucho con respecto a Milosevic, la guerra y los problemas de hace 5 años, pero se mostraron siempre muy interesados por las telenovelas. Incluso en Dubrovnik nos llevamos las palmas de nuestra anfitriona cuando su marido nos introdujo como mexicanos: "Ahhhh! Esmeralda!" (frase de bienvenida a pronunciar con ojos radiantes de emoción y aplausos). La señora Vesna Gugic, ferviente admiradora de la farándula mexicana, nos recibió en su casa la segunda noche que pasamos en Dubrovnik.


We arrived to Dubrovnik on Saturday and as soon as we got down the bus, we were assaulted by a crazy woman that offered us a place in her house. She was very insistent and we even had to be rude to make her understand that we first wanted to sit down, look for advice in the Lonely Planet Bible, and then make a decision. We did so and even though she had stopped shouting, she followed us to the bench and sat right beside us. We were discussing our possibilities in Spanish and even I suppose she couldn’t understand a word, she could always find something to say and interrupt us. I didn’t like the woman since the first moment and I guess it was an error to stay at her place, but we did stay for a night.

We got to her apartment, paid 50 kunas (around 4 pounds) in advance and took a nap. We were really tired after sleeping on trains for 3 nights in a row and our plan was to take a rest, get a shower and then go to have dinner and look for a pub. I slept for around 2 hours and when I woke up Luis had already taken a shower and was getting ready to go out. So I went to the bathroom and realized after 5 minutes of letting run cold water that it wouldn’t get warm at all. I complained with the witch and she said not to worry cause a friend of her would come and fix the problem. Since it was already late, my hygiene had to wait one more day and we left to have dinner.

We had dinner in Tony Pizzas and it definitely was the best meal we had in the whole trip. I had pasta with fruta di mare and Luis had Spaghetti Bolognese. Simply delicious and amazingly cheap! After that, we went to a couple of pubs, had some Croatian beer and a free shot of tequila (just for being a couple of nice, pleasant Mexicans!). Finally we went back to sleep at 4.

The next morning, for a second time I tried to take a shower, but as before, no hot water was coming out of the shower. Once again I went to see the witch and her response was that I couldn’t take one because we said we’d only stay at her place for a night and it was already time for us to leave. After a refined discussion, embellished by both parts with Croatian and Mexican bad words, finally she’d turn on the heater and I’d take a bath after 4 days of sweating the same clothes.

So we had to find some other place for our second night in Dubrovnik and that’s how we got to the Gugic’s place. We met Ivo in the bus station where we had met the witch the day before. He lives 2 minutes away from the city centre contrary to the first apartment we stayed that was around 30 minutes away. It is a small place on a second floor, and as soon as we got in, we were introduced to the rest of the family and were offered a cup of Lipo tea.

Ivo told us about the previous owner of the apartment, he showed us a picture of him (the portrait hanging on the wall on my right in one of the photos above) and took out a metal plaque with his name. It seemed as he really loved and respected the old doctor, but when we asked if he was a relative or a friend, he said he never met the guy. His picture is only part of the decoration. It can’t be seen from the picture, but they also have as part of the decoration a one meter high Serbian bomb used as a vase with flowers. He told us a soldier friend gave it to him 5 years ago when the city was bombed.  Very nice people, but a bit "different".

Salimos de Dubrovnik de vuelta a Split de donde tomamos el ferry a Italia. Como nos dolió el codo pagar un camarote, dormimos en los asientos normales y ya que apagaron las luces, de plano nos acostamos en el pasillo. Llegamos a Ancona y casi de inmediato pudimos tomar un tren a Florencia deteniéndonos en Boloña para almorzar una deliciosa lasagna con salsa boloñesa. El dueño del restaurante resultó un italiano muy amable que al saber éramos mexicanos trajo tres copas a la mesa y se echó un tequila con nosotros (¡el segundo shot de tequila gratis del viaje!). Muy rica pasta, muy buen vino y con tan agradable refrigerio, ya ni ganas de seguirle a ningún lado, pero hubo que vencer la pesadez de la bebida, visitar un poco de Boloña y seguir a Florencia.

En Florencia pedimos un mapa de la ciudad y nos dirigimos al hostal más cercano junto con un gringo que se nos anexó por el resto del martes y también el miércoles. Llegamos al hostal y antes de entrar al edificio una chavita nos ofreció hospedaje en un departamento de por ahí cerca. Le dijimos primero entraríamos a ver el hostal y así fue, pero el lugar estaba lleno. Caminamos media cuadra para preguntar en otro par de hostales, pero como también estaban llenos, nos fuimos con Patricia.

El departamento resultó ser un área común con 5 sofas, un cuarto con una cama matrimonial y un par de catres individuales. Había también otro cuarto y un segundo piso que no conocí, además de una cocina y un baño. Se veía feo, cochino y apestoso desde el principio, pero había que esperar pasar la primera noche para darse cuenta de la horrible experiencia por completo. Horrible porque la falta de cortinas dejaba al esplendoroso sol de las 6 de la mañana llegar a tu cara para darte los buenos días. Horrible porque los pinches japos llegarían a las tantas de la madrugada a tocar el timbre hasta que el babas de mí se parase a abrirles la puerta. Horrible porque el tan lindo perro que había estado jugando conmigo unas horas atrás de seguro había dejado sus pulgas en el sillón que tanta comezón me provocó esa noche. Pero nos gustó tanto la comuna hippie que decidimos repetir el lugar y pasar ahí nuestra segunda noche (en realidad fue que no teníamos muchos ánimos de buscar otro lugar y de verdad no creíamos encontrar algo tan céntrico y barato y ruidoso y piojoso y maloliente).

Ya sólo faltaría platicar de cómo casi nos congelamos en el campamento en Venecia, de cuándo nos multaron en el metro de regreso a Praga y de cómo no nos alcanzó la lana para pagarle al taxista que nos llevó al aeropuerto. Pero ahí le dejamos, pues no nos alcanza ya el tiempo pa' seguirle, yo escribiendo y ustedes leyendo.


PD1
Gracias a Luis por la paciencia, compañía, ayuda y demás, durante esas tres semanas.

PD2
Gracias a mis patrocinadores (papás, CONACYT e indirectamente todos ustedes contribuyentes que con sus impuestos se construye el México del mañana).

Monday, February 18, 2002

(Re-Publish) Scotland

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Renté un Peugeot 206 con Nina y Helen y salimos un jueves por la mañana hacia Glasgow. Llegamos a casa de Claire después de más de 4 horas de camino (incluyendo tiempo de extravío), bajamos nuestras cosas, tomamos un lunch y nos fuimos a conocer el Loch Lomond.

Parece que es el lago más grande de Escocia y parece que es muy bonito, pero ahí si no puedo decir mucho pues a penas estabamos llegando, cuando el clima se tornó espantoso y pues no pudimos apreciar el lago. Por cierto, no sé si en español se le pueda decir lago, pues le pregunté algo a Claire con respecto al "lake" y llena de ese orgullo escocés que más tarde comentaré, me dijo que en Escocia no habían "lakes" que ahí se llaman "lochs". En fin, nos quedamos un rato en un pub a la orilla del loch y nos regresamos a cenar.

Regresamos a su casa y tuvimos muy buena cena. Empezamos con salmón ahumado, seguimos con faisán con salsa de champiñones, puré de papa y ensalada, terminamos con un pie que me parece era de queso, pero no me acuerdo. Todo acompañado con vino tinto y al final con whiskey como digestivo. En todo momento Claire y sus padres se mostraron muy atentos y pendientes por complacer a sus visitas al máximo. A mí me dieron a probar de tres whiskeys distintos y una ginebra que prepara el señor con una fruta o especie de mora. Le llama sloe gin, sloe con E.

Platicamos un rato y no muy tarde nos fuimos a dormir.

El viernes lo empezamos como a las 9 de de la mañana después de que la mamá de Claire nos dio las instrucciones para llegar al centro de Glasgow. No estuvimos más que esa mañana en Glasgow y por ende no conocimos mucho. Sólo anduvimos por  las calles principales, la plaza central (George Square), la catedral (la foto abajo) y la necrópolis.



Tomamos el lunch y nos cambiamos de pueblo para visitar Stirling que es famoso porque ahí se libró una de las batallas que sostuvo William Wallace en contra de los ingleses. En el mapa de arriba no aparece, pero se encuentra a la mitad de Glasgow y Edinburgo, casi en la punta de la bahía.

William Wallace es uno de los héroes escoceses y es aquel que no hace mucho personificó Mel Gibson en la película de Braveheart. En el filme se muestra precisamente la batalla de Stirling y aunque el combate no fue del todo como lo muestra Hollywood, sí ganaron los de las faldas. Que si por cierto uno les llama "skirts" algún escocés estará pronto a corregir la falta argumentando el nombre correcto es "kilt".

Es en pequeñas cosas como esas que se distingue el profundo sentimiento regionalista, o más bien, nacionalista de los escoceses. Su orgullo por sus propias palabras y hasta su propia lengua, aunque me parece ya es muy poca la gente que la habla. Escocia es parte del Reino Unido, no se trata de un estado soberano y es gobernado por el gobierno británico en Londres. Sin embargo, tienen su propio sistema legal, su propia liga de fútbol (independiente a la inglesa) y hasta sus propios billetes que aunque valen igual son de distinta impresión.



Así que jamás confundir un escocés con un inglés, pues si se le preguntase al primero si viene de Inglaterra la respuesta sería un rotundo NO. Y tiene razón pues son cosas distintas, además de que simplemente no se quieren unos a otros. Me han dicho que es por razones históricas, pero investigué que incluso hoy en día, un 30% de los escoceses favorecería la disolución del Reino Unido. Y de primera instancia, oír a Claire decir a Rob que aunque Escocia había perdido en el rugby contra los ingleses, ojalá ganaran los irlandeses el partido siguiente para así estuviesen los anglos "kissing celtic arse".  En fin, creo ya he dejado claro el punto que trataba de explicar con respecto a la antipatía que sienten los escoceses hacia los ingleses. Y no sólo los escoceces, también los irlandeses, galeses y franceses, aunque es cosa mutua y en sentido contrario, el sentimiento es reciproco.

Llegamos a la capital escosesa el sábado al medio día y lo primero que hicimos fue pasar al castillo que domina la ciudad sobre una colina. El clima estaba siendo muy bueno y aunque no se podía andar en mangas de camisa, el cielo estaba muy claro y no llovía. Después de la visita, caminamos por la Royal Mile que es la calle que baja del castillo y llega hasta el palacio de Holyrood, actual residencia de la reina de Escocia (la reina madre). Esta calle atraviesa la parte más vieja de la ciudad y en verdad es muy bonita.



No caminamos mucho ese día pues buscábamos algún lugar donde pasar la noche ya que obviamente para este viaje no habíamos hecho ninguna reservación. Encontramos un centro de información de la policía, entramos a preguntar por la dirección de un hostel y la señorita que nos atendió se mostró atentísima. Sacó una lista de hosteles, llamó al primero, pero no había cuartos. Marcó al segundo, al tercero, al cuarto, al quinto y ya me empezaba a preocupar la posibilidad de tener que dormir en el coche pues en ninguno encontraba habitaciones. Finalmente, después de unos 15 minutos de llamadas, nos consiguió y reservó un cuarto en el Belford Hostel.

Recogimos el coche, dimos unas cuantas vueltas y al final encontramos Palmerstone Place, que era la calle donde se suponía estaría el hostel. La recorrimos toda y no hubo señal del lugar. La volvimos a recorrer un par de veces y no fue sino hasta la cuarta, cuando dimos con el lugar. Y cómo íbamos a dar con el hostel si se trataba de una iglesia. Una iglesia con ventanales y campanario, pero semi-acoplada para ser hostel. Al principio, me agradó la idea de dormir en lo que era una iglesia, pero las cosas empezaron a cambiar poco a poquito.

Primero, el cuate que nos registró nos pidió una identificación pues argumentó que "Sometimes some dodgies come to stay..." y uno nunca sabe. Luego, nos asignó un cuarto para cuatro y nos advirtió que cabía la posibilidad de que una cuarta persona ocupara el espacio vacante en las literas si se llegaba a registrar alguien más esa noche. Finalmente, cuando nos mostró el cuarto y los baños que se compartían entre no sé cuántos huéspedes, cambié de parecer. Ya no era tan emocionante dormir en una iglesia  y después de pasar la noche con un frío de la fregada, me convencí por completo que mi vocación no es la de ser religioso. Las regaderas ni las quise ver.

El domingo, caminamos un poco más por la ciudad, regresamos a Sheffield, fregué una llanta del coche rentado y se acabó el viaje.

Otro par de fotos:

Saturday, December 15, 2001

(Re-Publish) Xmas

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La última vez que escribí algo para esta página fue a mi llegada a estas tierras. Me estaba acoplando al lugar y relataba mis primeras impresiones. Desde entonces han pasado casi tres meses y me siento más habituado a mi vida por acá. El inglés inglés se vuelve poco a poco más comprensible y los nudos en mi lengua se van cada vez haciendo menos evidentes. He conocido más y más gente, reacomodé mi cuarto, me compré una guitarra y unas bocinas para la computadora. Soy un asiduo concurrente a las clases y fiestas de ritmos latinos que organiza la Sociedad de Salsa y Merengue de la Unión de Estudiantes. Me he convertido en un excelente cocinero de comidas enlatadas, congelados y take-aways. Lavo mi ropa, la seco y la guardo (todavía no me he visto en la necesidad de plancharla y creo que todo sigue aguantando así unas cuantas puestas más). Casi todos los jueves frecuento el Fuzz Club, donde he visto grupos en vivo de Ska, Indie y Rock. Hago mis compras de  supermercado cada semana. Y además de todo lo que he dicho y lo que se me pudiera estar olvidando, incluso me da tiempo de ir a clase, hacer mis tareas y estudiar.

En pocas palabras me la he pasado muy bien y se puede decir que he disfrutado bastante la primera parte de mi experiencia por acá. Seguramente el siguiente semestre será mucho más duro y quizás no tendré tiempo de seguirla pasando tan bien como hasta ahora, pero lo bailado nadie me lo quita. Así que pongo algunas fotos con sus respectivos comentarios a manera de resumen de lo que he visto y de lo que he andado haciendo en este tiempo:

Saint George, como se ve, era un iglesia, pero ahora es un dormitorio justo enfrente del edificio donde tomo la mayoría de mis clases. Nunca he entrado y no sé cómo es por dentro, pero siempre he tenido el morbo de que me hubiese tocado la suerte de vivir ahí. Me imagino todas las mañanas despertando en una ex iglesia, abriendo mi ventana que da al cementerio y saliendo a toda prisa para tan sólo cruzar una calle y estar ya en clase.
El 8 de diciembre visité el mercado navideño de Lincoln. El pueblo me pareció bastante lindo y aunque estaba todo llenísimo de gente, tuve la chance de probar mulled wine, roasted chestnuts y Reibekuchen. También fue ahí donde primero ví esos ramilletes de bolitas blancas y me platicaron acerca de la tradición del mistletoe. En la foto: Luis, Helen, Claire, Nina y Yoni.

Hablando de tradiciones navideñas, el par de mexicanos de acá arriba platicábamos de lo que es una posada y por supuesto una piñata. Entonces se le ocurrió a la ocurrentísima Nina que para su fiesta de Navidad nos tocaba a los mexicanos hacer una piñata. ¡Claro! ¡Por supuesto! ¡Excelente idea! Pero cuando vimos que iba en serio, no me iba a zafar tan fácilmente, pues ya había dicho que sabía hacerlas y ahora querían una "pihniate" (así es como se dice piñata en inglés, me imagino).

Desempolvé entonces mis conocimientos de escuela primaria, compré lo necesario, hice un engrudo al segundo intento (el primero se me quemó) y tomé mi papel de artesano piñatero. Invertí más de 5 horas de trabajo y al final me sentí orgulloso de mi bebe. Muchos dirían que mi "pihniate" no llegaba ni a los talones de  las originales mexicanas, pero les aseguro que el resultado de mi esfuerzo es la piñata más hermosa que yo y mis amigos europeos jamás hayamos visto.
Llegó el momento de romper la piñata y nos vieron como bichos raros a los mexicanos que traían estas ideas de ponerse una cinta en los ojos, dar vueltas y con un palo intentar romper el "pihniate", pero accedieron a intentarlo y hasta algunos terminaron cantando: "Dali, Dali, Dali... (serie de balbuceos inentendibles)... mino". Finalmente rompieron el "pihniate", pero no fue fácil hacerles entender que las mandarinas, dulces y chocolates estaban buenos, eran de regalo y tenían que acercarse a recogerlos.
El día de mi cumpleaños hicimos una pequeña reunioncilla en la casa. Estuvimos los 8 inquilinos, las novias de dos de ellos, Nina, Helen, Barbara, Helke y demás. Bailamos, platicamos y nos tomamos el tequila que traje cargando desde México. En la foto y Rob, Luis, Olu y Yoni y aquí, una liga a un collage de fotos que en su mayoría tomamos ese día.
Todos los días, en mi camino a clases, paso por enfrente de Firth Court. Me parece son las oficinas principales, aunque bien a bien, no sé de qué son pues sólo he entrado un par de veces. Una para registrarme y otra para una recepción que dio el rector a los estudiantes extranjeros de posgrado. La foto la tomé en otoño cuando la enredadera y el árbol aún tenían hojas.


Sunday, September 30, 2001

(Re-Publish) Sheffield 2001

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Había resultado muy fácil llegar a Paris y con esa idea programé el despertador para al día siguiente despedirme. Sólo habría que caminar unas pocas cuadras, tomar el camión y llegar al aeropuerto, pero faltaban por considerar otros detalles:
  1. Salí el último viernes de parranda, regresamos en el Noctanbus de las 3:30am y terminé acostándome pasadas las 4am.
  2. No escuché el despertador que había ya programado y se me hizo media hora más tarde de lo pensado. De no haber sido por el despertador emergente que se le ocurrió a mi anfitrión programar, me hubiera quedado otra semana en Paris.
  3. Las cuadras que había que caminar para llegar a la parada del camión estaban de subida. A diferencia de como lo había hecho en el aeropuerto, ahora no tenía carrito donde subir el equipaje y el trayecto completito lo tenía que hacer jalando las maletas. Alrededor de las 7 de la mañana y después de acarrear el equipaje unos 300 o 400 metros, estaba ya bañado en sudor y sin aliento, pero finalmente en la parada del camión. Una vez más, de no haber sido porque el Top me echó la mano jalando una de las maletas, me hubiera quedado otra semana en Paris.
  4. El camión habría de llevarme al aeropuerto, pero recorrería todas las terminales dejando la mía al último.
  5. La cola para documentar equipaje en British Airways era kilométrica.
  6. El aeropuerto Charles de Gaulle, a diferencia de Orly, estaba vuelto loco por el atentado terrorista. Revisiones exhaustivas y más filas kilométricas.
  7. Había olvidado que el correr por aeropuertos con mi “maleta de mano” no era nada fácil. De hecho, tanto era el peso de mi maleta de mano que llegando a Manchester se rompió una de las asas de donde se agarra. También se rompió el asa de la maleta más grande que traía, pero debo decir que tuve suerte en que se rompieran hasta llegar a Manchester y no durante mi acarreo por las calles parisinas.
Aunque yo le decía al Top que no se molestara y que no pusiera el otro despertador, que no se molestara y que yo podía jalar mi equipaje, sí terminé necesitando de su ayuda. Pensando más sobre el asunto pude concluir que el verdadero motivo del auxilio de mi amigo era su urgencia de que su humilde servidor dejara de gorrearle y se fuera cuanto antes.

Ya en Manchester un camión de la universidad me llevó a mí y a otros 15 o 20 estudiantes hasta el lugar donde se debían recoger las llaves de la casa. Firmé algunos papeles, me dieron algunos otros y me pidieron un taxi que me llevaría a Crookesmoor Road 432.

  

Ésta es mi casa arriba del cerro y mi cuarto es la ventana doble de arriba a la derecha. Subes las escaleras, abres la puerta, volteas a la izquierda y así es como se ve más o menos. Es amplio y tiene buena luz de día, pero todavía me faltan algunas cosas para sentirme completamente a gusto. Por ejemplo, en la foto se ven un montón de cosas sobre el escritorio y lo que pasa no es que sea un marrano, sino que simplemente no tengo dónde acomodarlas. Ya me estaré comprando algún otro mueble y una lámpara de escritorio, para más adelante poder sentarme a leer con buena luz de noche.

Y digo es mi casa en el cerro pues literalmente está arriba de un cerro. No conozco todavía bien la ciudad y no he andado más que por el rumbo de la universidad, pero en general todas las calles están de subida y de bajada. Por ejemplo Crookesmoor Road está de bajada cuando voy de mi casa a la universidad, y West Street está de subida desde el centro de la ciudad hacia la escuela. Entonces, les decía que mi casa está arriba de una de las cordilleras que atraviesan la ciudad.

La cocina, el comedor, los dos baños y las dos regaderas son áreas comunes y las comparto con los compañeros de casa. Parece chiste, pero había una vez una casa con un chino (Fan Lu), un griego (Manos Kardamylas), un nigeriano (Olu Bolumole), tres ingleses (Graham West, Dominique Rousseau y Robert Adams) y dos mexicanos (Luis Fernández de Córdoba Miranda y Yoni). Dos son estudiantes de leyes (uno de maestría, otro de carrera), un estudiante de medicina (carrera), uno de arquitectura (maestría), uno de ingeniería de control (maestría) y los demás relacionados al área computacional (los tres de maestría). El más joven de 22 años y el menos de 28.


La foto de arriba no es un comercial de United Colors of Bennetton, ni tampoco de ayuda a los niños de UNICEF, es la prueba de que todo el párrafo anterior es la verdad. Estamos en el comedor de la casa  un sábado a las 7 de la noche de derecha a izquierda: Dom, Graham, Rob, Luis, Manos, Yoni, Fan y Olu.

Dos fotos más, la cocina de la casa y lo que veo algunas mañanas cuando abro las persianas y se tiene el inusitado acontecimiento de un día soleado sobre el piso mojado.

Sunday, September 23, 2001

(Re-Publish) Paris

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Mi vuelo llegó a Madrid alrededor de las 13hrs y tuve que correr para pasar migración, tomar un camión y llegar a la terminal de donde saldría el avión que me llevaría a Paris. Originalmente tendría tiempo suficiente para hacerlo, pero la hora de retraso en México me puso a correr, aunque en vano pues el vuelo de conexión también estaba retrasado.

Considerando el atentado de hacía dos días, hasta ese momento las medidas de seguridad por las que había tenido que pasar no estaban fuera de lo común. Exceptuando la revisión de mis maletas al entrar al estacionamiento del aeropuerto internacional Benito Juárez, todo normal. Detuvieron el coche, pidieron abriera la cajuela, echaron un ojo a lo que traía y con sólo palpar mis maletas, sin tener que bajarlas del coche y sin tener que abrirlas se dieron cuenta de inmediato que el contenido de mi equipaje no representaba peligro alguno para el avión. En Madrid los oficiales de migración tampoco hacían gran cosa y sólo se dedican a poner sellos. Tal vez no les han informado a los gallegos que se tienen que fijar que la foto en el pasaporte corresponda con la cara del viajante. Aún más curioso fue Paris, pues al llegar al aeropuerto, recoger mis maletas y caminar un poco, me di cuenta que ya estaba en la calle. En fin, me imagino que cuando uno llega a Paris desde algún otro país de la comunidad europea, no hay ya que pasar el trámite migratorio.

Así que una vez llegado a Paris y una vez recuperado mi equipaje, cambié unos pocos de dólares por francos y me formé en la fila de los taxis. Por experiencia previa sabía que existe un autobús que te lleva del aeropuerto a la ciudad, pero considerando lo cargado estaba de equipaje preferí formarme en la fila los taxis hasta que vi pasar el primer camión. Mi dialogo interno: “Seguiré esperando taxi… Mejor me voy en camión… Mejor en taxi… En camión es más barato… En taxi es más fácil…”

En fin, resultó que al ver pasar el primer camión a Paris y verlo casi vacío, decidí dejar la fila de taxis y unirme a la de camiones. No pasó nada. No se asusten. No se decepcionen. No se emocionen. No me caí, ni perdí las maletas. No hay más anécdota y aún con tanto equipaje, no fue ningún problema tomar el Orlybus a Paris y ya en la ciudad tomar un taxi a casa del Top.


En la foto, el Top es el de la derecha con la bandera enrollada. El Top abraza a Alida, su prima. Entre Alida y Yoni está una chava ecuatoriana. Arriba de mí, Yessica una chava del TEC. A su derecha Kashif Javed (un paquistaní que trabaja con el Top). Hasta la izquierda Daniela, la novia del Botas. El Botas es quien está tomando la foto y quien también salió del TEC y trabaja con el Top. El chavo haciendo la seña de amor y paz y la chava a su lado… nadie supo.

Esta foto la tomamos el 16 de septiembre en la fiesta que organizó la embajada mexicana. Fue uno de los pretextos para que visitara al Top antes de llegar a Sheffield y como se ve, nos la pasamos muy bien. Llegamos a la fiesta un poco tarde, justo al momento en que estaban terminando de dar el grito y empezaban con el himno nacional. Hubieron mariachis, un grupo de salsa, antojitos mexicanos y cervezas mexicanas (las cervezas costaban 20 francos que para el estándar de antros franceses es muy barato). De la gente, varios mexicanos pero también un chorro de franceses.

La mejor manera de conocer Paris es a pie. Se puede tomar el metro o el camión cuando se tiene algo muy particular planeado para hacer y no se quiere perder el tiempo en llegar hasta ese lugar. Si sólo se quiere turistear lo mejor es mirar el mapa en la mañana antes de salir de dónde sea se está uno hospedando, planear un recorrido y caminar y caminar. Es más, si se sale a caminar y no se mira el mapa más que en la mañana y simplemente se camina y se camina dejándose uno llevar, las sorpresas son más gratas. Así que sólo caminé sin tener fijado ningún destino en especial y las cosas fueron saliendo por sí mismas poco a poquito. Me refiero a que en Paris no es mucha la distancia que separa cada bonito edificio, de alguna plaza, un monumento o hasta quizás el lugar a dónde originalmente planeabas llegar.

Para llegar a Fontainebleau, se puede tomar alguno de tres trenes que pasan por el pueblo y una vez en la estación de trenes se toma un camión que te deja en la entrada del palacio. Salí de la Gare de Lyon en Paris y compré un paquete de 130 francos que incluía el tren y camión de ida y regreso, la entrada al castillo y una audioguía. En cuanto a distancia, Fontainebleau es análogo a lo que sería Cuernavaca del DF, pero incluso me parece está más cerca, pues el tren a penas hizo 45 minutos. Hay trenes saliendo aproximadamente cada hora y es la tercer parada después de Paris donde se debe uno bajar.

 

Llegué a la estación de la pequeña ciudad, tomé el camión que atraviesa el pueblo, recogí mi audiguía y caminé más de 4 horas por los jardines y el castillo en sí. No es un lugar tan impresionante como Versalles, pero como se ve arriba sí se trata de un lugar muy bonito y lleno de historia. Pasaron por ahí Francisco I, Enrique IV, Luis XVI y Napoleón. Tienen el que me parece es el único salón del trono que queda en Francia y también una recámara que ha pertenecido a todas las reinas de Francia a partir de no recuerdo quién.

Luego, la foto de aquí abajo la tomé el jueves que llegué y salí a cenar con el Top a una plazuela que está muy cerca de la iglesia del Sagrado Corazón, en donde además de restaurantes hay pintores, vendedores y uno que otro músico. Esta vez no me tocó ver mucha gente en la calle y tampoco todo ese folclor callejero, quizás porque era de noche o quizás porque estaba haciendo frío.


De hecho, el clima que me tocó en Paris fue bastante malo. Exceptuando la tarde del segundo jueves y todo el segundo viernes, siempre estuvo nublado, con frío y a veces hasta lloviendo (segundos jueves y viernes pues llegué a Paris un jueves y me fui a Sheffield el sábado de la semana que siguió). Incluso me dio un poco de gripa. Entonces muchas de las fotos que tomé salieron un tanto grises, pero el jueves que salí del museo de Orsay, el cielo había abierto y estaba viéndose un atardecer increíble. Crucé el Pont Royal hacia Louvre y a la mitad del puente, tomé esta última foto de mi semana en Paris.


Sunday, August 12, 2001

(Re-Publish) Real de Catorce

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Juan "Quiriquí" es un niño de 13 años que vive en este curioso pueblo entre montañas. Nació en Real de 14 y al igual que sus papás y abuelos de seguro vivirá ahí toda su vida. Hoy lunes tendrá su primer día de clases en la secundaria y con con él asistirán otros cuarenta niños que hace dos meses terminaron juntos la primaria. Le pregunté de su casa, de sus papás, de su amigo Carlos y cuando Juan me platicó de su escuela, la situación se prestaba a que le preguntara qué querría ser cuando creciera, pero no me atreví. No hubiera sabido qué comentar o responderle. A ver si después de lo que sigue me hago entender.

Para llegar a Real de 14 primero se pasa por Matehuala que está a mitad de camino entre la ciudad de San Luis Potosí y Saltillo. De ahí se toma una desviación a Cedral y poco después empieza un camino empedrado como de 20km. El camino está aceptablemente bueno, pero el empedrado puede dilatarte un rato en llegar y de seguro terminarás con una buena temblorina. Sin embargo, el paisaje lo vale y finalmente cuando llegas al famoso túnel de entrada se te olvida el dolor de cabeza.

Sé que el Túnel Ogarria no es la única forma de llegar a Real de 14, pero sí sé que es la más viable. A menos que se quiera subir y bajar el cerro a pie, caballo o mula. O también siempre se puede uno colar en un vagón de alguno de los trenes de carga todavía llegan a la estación del Real y luego caminar (pues la estación en realidad no está nada cerca del pueblo). De entre las opciones preferí llegar en coche, después de esperar el turno de los que entran, pues es de saberse que por el túnel sólo pueden pasar coches en un sentido y la verdad es de alabar a los conductores de autobús logran meter sus vehículos por tan estrecho agujero.

En fin, el pasar por el túnel es como dejar detrás el mundo común y corriente, al que estamos acostumbrados y entrar en otro diferente. No sé dónde ni cuándo quedó perdido en la historia Real de 14, pero eso no impresiona. Lo impresionante es ver a su gente no darse cuenta que su pueblo está casi muerto y ver cómo le arrancan vida de no sé dónde. ¡Eso es lo bonito del lugar! Si se buscan ruinas o instalaciones vacacionales a todo lujo, la mayoría de los turistas sólo se llevarán la impresión de un pueblo que huele a caca de caballo.

No sé de la historia de Real de 14 y lo que escribo se limita a lo que vi, lo que oí y lo poquito que había leído antes de mi visita. Aún sigo sin saber mucho de qué es lo que allí pasó, pero después de platicar con la señora me vendió mi saco, pensé que si no hay nada tan malo que no se pueda poner peor, tampoco lo hay tan malo que pudiera nunca haber estado peor. Así, me hizo pensar la señora que abusando de mi frío me vendió un saco de lana en $400. Lo que no pagué y me gustó más fue la plática me regaló la veterana vendedora.


Platiqué con ella cerca de una hora en lo que dejaba de llover y según me contó, ahora Real está muy cambiado. Antes no había luz, ni agua, ni camino empedrado hasta el túnel. Antes para llegar a Matehuala se hacían dos días de camino. ¡Antes era más tranquilo! Y se lo creo, no hay más que ver la cara de los niños que al llegar me llevaron al "hotel". Parecía haber sido la primera vez que esos niños se subían a un coche. Haberlos visto discutir quiénes se subían y quiénes me llevaban. Haberles visto la sonrisa mientras manejaba por las callecitas. Quizás estoy exagerando, pero es un hecho que no ocurre con frecuencia el que esos niños se suban a un coche.

Una de las tres hermanas de Juan "Quiriquí" trabaja en el Mesón de la Abundancia. Este Hotel Restaurante ocupa el lugar de lo que antes era la Tesorería de Real de 14, así como el edificio de enfrente antes era la casa de moneda y ahora me dicen que es la prepa del pueblo. Podría recomendar el Restaurante como un lugar agradable para tomarse una cerveza y de hecho, así lo hice la noche que llegué, pero por lo que comento del lugar es por lo que allí percibí a la mañana siguiente.

Resulta que se me antojó tomar un jugo de naranja antes de hacer mi visita al pueblo fantasma (las ruinas de lo que fue otro pueblo como 2km arriba en la montaña). Entro al Mesón de la Abundancia, las mesas están llenas y le pido a una señorita me traiga un jugo. Me ofrece asiento en un salón a parte, pero al oírla un cocinero interviene y me invita a tomármelo con ellos en la cocina. Conocí a Rocío, Reyna y Hugo (éste último fue quien me invitó). Me acogieron con gran hospitalidad y me preguntaban y me vacilaban y finalmente ni me quisieron cobrar el jugo. A lo que voy es que cuando me iba decidí tomar la foto del recuerdo. Tomé la foto y cuando se las enseñé en la pantalla de la cámara noté en ellos parte del asombro que había notado en los niños llevé en mi coche el día anterior.

Pero eso fue muy poco asombro en comparación a cuando visité el panteón y conocí a Theodor, un chavo como de mi edad. De hecho él me tomó la foto. No platiqué mucho con él y aunque me resultó muy callado, se mostró muy amable al repetir la toma hasta tres veces. La primera vez no salió el flash, a la segunda me estaba yo cayendo con los cactus del lugar y finalmente la tercera salió bien. Lo curioso de Theodor es que nació en 1900 y murió a los 22 años (quizás por eso no me platicaba nada).

Palabras más, palabras menos, así es Real de 14. Pareciese tan lejos de mi mundo y sin embargo, pudiera ser que Juan "Quiriquí" no sea tan distinto a mí. Quizá el también quiera ser ingeniero. Debí haberle preguntado.

Tuesday, July 24, 2001

(Re-Publish) Huasteca Potosina

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Viernes 20 de julio 2001, luna nueva: Un grupo de 12 individuos salen de la ciudad de Aguascalientes por la carretera México 70 hacia Ciudad Valles. El grupo estaba formado por gente de diversas etnias, costumbres, gustos y edades. Por un lado, como representantes de Zacatecas teníamos a los 3 Omares; desde Morelia el jalisquillo moreliano (Edgar) y las tres Karlas ; del hermoso puerto de Tampiiico Nora; de Termohidrometrópolis Ana; desde la cosmopolita ciudad europea de Coatza Víctor; y por último de la bonita ciudad capital, México Distrito Federal, Laura y su servidor. Y así pues, nos embarcamos en la aventura de manejar 433 kms previstos para ser recorridos en alrededor de 6 hrs.

Por fin llegamos a Ciudad Valles y poco más tarde al Hotel San Fernando. Del hotel y aquella noche no hay mucho que comentar. Quizás tal vez sólo la cena que en lo particular disfruté bastante, pues después de tantas horas de camino no sé si las entomatadas y la cecina estaban así de buenas o cualquier piedra me hubiera sabido tan rica. Después de la cena, ¡a dormir!

Sábado 21 de julio 2001: Nos habría de recoger el guía a las 10 en el hotel, pero después de algunos retrasos salimos como a las 11. Nos dirigimos hacia el sur para llegar a Xilitla y visitar el castillo de Edward James. Según nos dijeron ese millonario inglés era hijo ilegítimo de Eduardo VII rey de Inglaterra. El excéntrico millonario, recomendado por su amigo (¿"íntimo"?) Plutarco, decidió comprarse unas tierritas en la huasteca, construirse ahí su casa y llenar su propiedad de muchos animales que ahí soltaba.

Está todo construido entre la selva con escaleras, columnas, arcos, anillos y demás decoraciones sin un verdadero sentido práctico. Se supone que el cuate pensaba el hombre se debe adaptar a la naturaleza y no al revés. Por eso se ven tantas estructuras en medio de nada, tantas áreas abiertas y tan pocos salones techados.

Conocimos el Castillo y nadamos en las pozas donde Edward se paseaba desnudo rodeado de exuberante flora y fauna.


Después de la visita, fuimos al pueblo de Xilitla en donde comimos unas enchiladas Huastecas y un refresco que incluían nuestro recorrido. Vimos por afuera un antiquísimo convento y nos regresamos de nuevo hacia Ciudad Valles. A mitad del recorrido nos detuvimos en el pueblo de Aquismón donde nos esperaba nuestro vehículo para llegar al Sótano de las Golondrinas. Subimos en un camión de redilas y después de como una hora de camino alcanzamos la cima de la montaña.

El sótano es un tremendo agujero de 60 mts de diámetro y 530 mts de profundidad. Lo bonito del lugar además del paisaje en sí, es el ver llegar o salir a los pájaros que ahí hacen su nido. A nosotros nos tocó ver su llegada y realmente es impresionante. En primera, acercarte a la orilla para ver el fondo es ya una experiencia. Te acercas arrastrándote entre las piedras, te asomas y no ves nada más que negro.





Luego, de repente empiezas a ver nubes de pájaros que llegan y después de que dan unas cuantas vueltas se dejan caer en el abismo perdiéndose en la obscuridad. Estos pájaros, llamados vencejos, son de color negro así que una vez que se clavan no se percibe nada más que el zumbido de los mismos. También llegan periquitos y aunque su llegada es en un número mucho menor, es muy bonito el contraste entre su plumaje verde brillante y la negrura del precipicio. Además los periquitos bajan con mucho más estilo, volando en forma de espiral. En fin, me pareció un lugar increíble.

Regresamos a Aquismón, cantamos en el camino para el deleite del conductor, la guía y los demás tripulantes del camión, tomamos los coches y regresamos a Ciudad Valles. Se acabó el día, pero algunos todavía queríamos salir a conocer un poco de la vida nocturna de la ciudad, así que nos fuimos de fiesta. Terminamos en el Habana Café y después de romper un vaso, bailar y escuchar la improvisación de dos miembros del grupo (las primas Vega) acompañadas por su conquista de aquella noche, mejor nos regresamos a dormir.

Antes de aquel bar habíamos ido al "Salón Rojo de las Delicias del Mar" en dónde detalle curioso fue escuchar canciones como "El Número 11" y "Peor es Nada " interpretadas por la famosa banda de Luis Monroy. Por si no lo sabían, uno de los percusionistas de dicha agrupación acaba de cumplir 106 años y se destaca por la maestría con que combina los ritmos tropicales con un tremendo estilo que parece revolucionará la escena del rock 'n roll potosino. Incluso algunos críticos han dado un nuevo nombre a este ritmo y ya comienza a hacerse sonar el término Parkin Son para designar este nuevo género.

Domingo 22 de julio 2001: Cosa inaudita, estuvimos listos a tiempo, bueno casi, pero de nada sirvió pues los supuestos guías no llegaron a las 7 que habían quedado y ya casi veíamos el día perdido. Dieron las 9:30 y ya habíamos telefoneado e incluso buscado en la oficina a las personas éstas, pero nada. Finalmente, nos rescataron otros guías ofreciéndonos un paseo por la cascada Micos y un rapel en Mina Vieja.



Cascada Micos es una serie de cascadas de poca altura y lo que allí hicimos fue subir por un costado del río hasta el último escalón y de allí ir bajando con el río. Así es, ¡te avientas en la cascada!

El río es poco profundo y a la orilla de cada cascada te puedes parar en medio de la caída de agua y lanzarte. Para los que sufrimos de experiencias como esta en la que sientes el estómago se te sube hasta las amígdalas, no es muy recomendable, sobre todo el primer salto. En el primer brinco, al sentir el vértigo de la caída jalas aire mueves los brazos y de repente cuando llegas al agua, ése estar jalando aire te llena la panza de agua y ése mover los brazos te deja un buen golpe en el área de contacto con el agua (menos mal no abrí las piernas). Ya para los demás saltos agarras la onda que debes de soplar aire por la nariz y no debes mover los brazos de tus costados para evitar la parte gacha de esta experiencia.

Cascada Micos es impresionante, tanto por el lugar, como por la experiencia de tirate en la cascada. Tal vez un punto malo serían los nacos que incluía nuestro paquete, puesto que a la orilla de la última cascada se encuentra uno con el día de campo del chorro de nativos contaminadores.
Terminamos ahí y nos fuimos para hacer rappel en Mina Vieja. El lugar está más adelante de Micos y también para llegar ahí se necesita tomar un poco de terracería, pero no está tan feo y los coches pudieron subir casi hasta el lugar. La cascada está muy padre y el hacer rappel ahí, para muchos de nosotros fue lo mejor del viaje (yo no me puedo decidir sobre qué fue lo que más me gustó ya que cada lugar tiene lo suyo de especial).

Llegamos a la cima de la cascada, nos explicaron los básicos de cómo debíamos bajar, la seguridad y todo lo demás. Finalmente, empezamos el descenso, sólo que como eramos 12 principiantes la bajada tomó su tiempo y terminamos pasadas las 7 de la noche. La espera y el retraso bien valieron la pena de estar colgado como a 50 metros del agua y de bajar con el agua cayendo a tu lado e incluso cayéndote en la cara. La cascada es mucho más alta que las de Micos, pero no hay tantas caídas ni tan anchas como allá. Una gran ventaja del lugar es que está prácticamente virgen y casi pudimos disfrutar del lugar para nosotros solos.

Terminamos el rappel, llegamos al coche y regresamos a Aguascalientes. En el camino casi se nos queda un coche sin gasolina y nos agarró la noche todo el camino (de hecho para evitar quedarnos jetones y no arriesgar nada, mejor nos detuvimos para descansar 3 horas en un hotelucho de San Luis), pero nada importó pues el día y en sí todo el viaje estuvieron realmente padres. Para terminar, tres adjetivos de entre muchos que pudieran calificar el viaje:

Bueno para la salud si no se cuenta el riesgo de dejar embarrado en una piedra una parte de ti o tragar medio litro de agua por las narices (cosa que de hecho es casi inevitable), pero del modo que lo hicimos no pasa de pequeños raspones y buches de agua fría. El ejercicio y la respirada de aire puro sí cuentan como cosas buenas para la salud.
Bonito pues conocimos lugares realmente impresionantes que me sacaron de la rutina y me hicieron sentir (me reservo a describir cómo porque no está nada fácil describirlo y no hay más que vivirlo).
Barato pues por alrededor de $1000 pagué tres noches de hotel, los paseos, las comidas y la cooperacha para la gasolina del coche de Edgar.

Nota
Les agradezco a mis compañeros de viaje por aguantarme durante todo el recorrido y por haber compartido esto tan padre conmigo. Aquí sus nombres y foto (izquierda a derecha y arriba a abajo):

   
  • Brenda Domínguez
  • Víctor Velázquez
  • Alejandro Vázquez
  • Osiris Vázquez
  • Omar Vázquez
  • Ana Martínez
  • Nora Robles
  • Edgar Hernández
  • Belinda Domínguez
  • Laura Zavala
  • Karla Domínguez